TORRE ZUMELTZEGI, LA CASA DEL CONDE


Alguien pensará que Linkedin me paga por decir esto, pero no. La verdad es que la plataforma de trabajo remoto por excelencia me sorprendió para bien desde que abrí mi cuenta hace algunos años.

No solo por las oportunidades laborales que me presentó, si no y sobre todo por las personas que conocí a través de ella.

En esta entrada del Blog Turista, conté con la inestimable colaboración de mi copy-colega Nagore Anduaga. 

Quien, además de redactora publicitaria especializada en el nicho turístico, como yo, es licenciada en Turismo y agente de viajes.

Entramos en contacto el año pasado y, tras algunas colaboraciones en redes sociales y podcast, accedió ahora a darme una entrevista sobre uno de los hoteles más renombrados de España y en particular de Euskadi.

Y es que la flaca del tema sabe mucho, porque no solo es hija de vascos. Prácticamente

pasa allá la mitad del año y es miembro nada menos que de la familia que regenta el

Hotel Restaurante Torre Zumeltzegi, muy cerca de Oñate, los pagos natales de su padre.

Seguí leyendo.



La propiedad fue adquirida a principios del siglo pasado por tu familia ¿Sabés quién tuvo la idea de convertirla en hotel?


La idea de transformar la propiedad en hotel surgió de mis primos Anduaga-Gorostidi tras el fallecimiento de mi tío, Pedro Anduaga. Ellos crecieron ahí: pasaron su infancia, adolescencia e incluso parte de su etapa universitaria en esa casa, hasta que, con el tiempo, se casaron y formaron sus propias familias.

Quienes permanecieron viviendo en la propiedad fueron los hermanos de mi papá, herederos de la torre: mi tía María de los Ángeles Anduaga, junto a su esposo Santos Gorostidi; mi tío Pedro Anduaga; mi tío Juan María; y uno de mis primos solteros, Roberto Gorostidi. Todos ellos continuaron viviendo ahí hasta que finalmente se tomó la decisión de convertirla en hotel.





Además del inmenso valor histórico del edificio ¿Qué hace a Torre Zumeltzegi un hotel distinto a todos?


Destaca, ante todo, la vista panorámica que ofrece, abarcando todo el valle del pueblo de Oñate. La propiedad se encuentra rodeada por el monte Aloña y el monte Udalaitz, dos de los principales relieves que enmarcan el valle del Deba, junto con Aizkorri, creando un entorno natural imponente y profundamente conectado con el paisaje.

Además, la propuesta gastronómica se basa en productos frescos y de cercanía, muchos de ellos recolectados directamente del propio campo y de la huerta que forma parte del entorno del hotel.




¿El restaurante está abierto al público general o es solo para los huéspedes del hotel?


Está abierto a todo público y es especialmente elegido para la celebración de casamientos, fiestas y todo tipo de eventos, ya que es uno de los pocos restaurantes de la zona que ofrece vistas tan privilegiadas del valle, combinadas con una propuesta gastronómica de gran calidad y nivel.

También lo eligen para eventos empresariales, dado que toda la región está rodeada de industrias muy importantes, tanto para el País Vasco como para España. Empresas como Fagor Arrasate, ULMA Group, Danobatgroup o Mondragon Corporation.

¿Qué plato le recomendarías a quien va a comer ahí por primera vez?


La verdad que es bastante difícil porque todo es muy rico, pero creo que sin duda serían dos:


  • Rape al horno con patatas panaderas( es un pescado muy sabroso de la zona).

  • Solomillo ibérico de cerdo con hongos y patatas.





Describí lo que Torre Zumeltzegi significa para vos como parte de la familia propietaria, pero también como licenciada en Turismo y Agente de viajes.


Para mí es muy difícil ser objetiva con este hotel, porque forma parte de mi historia y de mis raíces. Todavía recuerdo la primera vez que viajé para conocer a toda mi familia y visitar esta torre, que hoy está muy lejos de ser lo que era en aquel entonces.

Entre sus paredes hay siglos de historia: condes, leyendas y relatos —algunos lindos y otros no tanto— del Conde de Guevara, un personaje tan particular como inolvidable dentro de la historia del pueblo.

Tengo grabadas imágenes muy nítidas: mi tía mirándome desde la cocina la primera vez que viaje, mientras yo jugaba en el frontón del pueblo. O el horno a leña, que todavia lo conserva en la cocina de su nueva casa, a la que tuvo que mudarse cuando comenzó la transformación en hotel. Ella vivió toda su vida ahí, sin salir nunca de esa casa, y cada rincón guarda parte de su historia.

Visité la torre dos veces antes de su transformación y también durante el proceso, cuando empezaban a demoler su interior para dar forma a las habitaciones. No puedo dejar de pensar en los sentimientos encontrados de mis tíos, de mi papá y de mis primos al ver cómo “su casa” hoy recibe a huéspedes que recorren el parque, caminan el monte o disfrutan una copa en el mismo lugar donde nosotros compartíamos momentos en familia.

Hoy es un hotel boutique, recibe a viajeros de todo el mundo que llegan por la historia del pueblo —hogar de la primera universidad del País Vasco— y quedan todos enloquecidos.

El hotel conserva la fachada original de la torre, con muros de hasta 1,80 metros de espesor y las hendijas originales desde donde, siglos atrás, se lanzaban flechas para defenderse de los enemigos.

Sin duda, es un lugar con una mística única. No solo vale la pena alojarse por sus vistas espectaculares, sino por todo lo que cuentan sus paredes: la historia de mi familia y también la del Conde de Guevara.


¡Gracias, Nago!

Y gracias a vos, que si leíste hasta el final ya debés estars sacando cuentas y acomodando tu calendario para ir a conocer la Torre.




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